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martes, 1 de noviembre de 2011

SOSTENIBILIDAD

Hoy tengo que recomendar la lectura completa de otro artículo de un arquitecto, Jorge Suarez Díaz, ¿Sostenibilidad y eficiencia energética en la arquitectura-construcción? cuyas conclusiones serían igualmente aplicables para cualquier otro sector de actividad.

A destacar

Que sostenibilidad implica necesariamente un proceso que puede mantenerse por sí mismo, sin ayuda exterior o disminución de los recursos existentes, por lo que cualquier parecido de la construcción e incluso de la mayoría de la arquitectura existente con esa premisa, es pura casualidad.

Que la construcción es actualmente la actividad menos sostenible del planeta y la responsable del consumo del 50% de todos los recursos mundiales. En USA de hasta un 40% del consumo de su energía primaria y a un gasto del 13% del total de agua potable disponible en ese país.

Que la arquitectura moderna ha degenerado en un proceso de creación de valor añadido ficticio con nombres rimbombantes: arquitectura “hightech”, inteligente, bioclimática, sostenible, ecológica, y otros muchos más supuestamente representativos de “novedosos valores diferenciales”.

Que es necesario que los planteamientos actuales sean repensados desde la óptica de la reutilización de edificios y la perspectiva de la posible negación misma de la posibilidad de existencia de los residuos y no sólo desde la eficiencia energética o el reciclado de materiales, aspectos mucho más evidentes y habituales.

Que la denominada arquitectura sostenible no promueve nada que no supieran ya los arquitectos de hace 2.000 años, como la adaptación del edificio a su localización, el empleo preferente de materiales locales, el empleo de sistemas pasivos y de energías limpias, o el aprovechamiento de las aguas pluviales.


Que la reutilización de edificios ofrece opciones viables, con serias posibilidades de generar valor y crecimiento económico y saludable. Una nueva filosofía de diseño con la que concebir productos para que, desde su concepción o diseño, puedan ser materia prima de algo nuevo al final de su vida útil, Un nuevo esquema en el que se elimina el concepto de desperdicio y, por tanto, el de reciclaje. la solución al problema del crecimiento sostenible no consiste tanto en la implementación de tecnologías para el reciclado de residuos, como en la modificación de las formas de diseñar, para que los diseños no den lugar a la generación de residuos

Cita como ejemplos el concepto del Loft, edificación puramente industrial, que pasó de convertirse en los años 50 en refugio de artistas y estudiantes a ser hoy un tipo de vivienda reservado para clases sociales de élite, o las transformaciones de antiguas edificaciones agrícolas en alojamientos rurales, instalaciones inicialmente concebidas con otro uso utilizadas para la sustitución del agotado concepto turístico de sol y playa.

Que la Administración Pública, debe también flexibilizar la regulación existente para facilitar estas “reutilizaciones” o cambios de uso, en resumen, de su sostenibilidad..

LA EFICIENCIA SIN ENERGÍA

En verano de 2.010, Aquilino Miguélez López del Observatorio de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote publicó un artículo muy enriquecedor denominado “La ignorada diferencia entre el negro y el blanco” en torno a una anécdota personal práctica sobre la eficiencia energética, dirigido entre otros foros a los administradores de Fincas, artículo del que me permito recoger entre otros estos sencillos consejos con consumo energético cero:

1- El simple hecho de pintar de blanco la cubierta no visitable de un edificio al proceder a su impermeabilización supone una sensible disminución de la temperatura estival de los últimos pisos del inmueble, y aminora las diferencias de temperatura entre el día y la noche y por tanto las contracciones y dilataciones de la estructura del inmueble “los crujidos nocturnos del edificio al enfriarse”. Incluso el pintarla de blanco aunque no fuese necesario impermeabilizarla por la mejoría que supone puede ser de interés. El argumento que pueden esgrimir algunos vecinos de que el blanco es mas sucio no se sostiene porque la mayoría de los vecinos no suben nunca a las azoteas que no están destinadas en general a actividades sociales, y menos a las no visitables.


2- Evitar tapar los agujeros que al exterior o hacia el interior de la cubierta ventilan la cámara de aislamiento entre la cubierta exterior y el techo, que vería anulado su efecto aislante si no ventilara. Algunos “profesionales” de las reformas incluso desconocen para que sirven. Piensan que solo pueden servir como nidos de palomas o de avispas.

3- Utilizar morteros con arlitas (arcillas expandidas) en vez de gravas en la renovación o sustitución de cubiertas que además de disminuir el peso de la cubierta, sirven también de aislante.

4- En verano evitar mediante toldos, persianas y cortinas el sol directo de la tarde y de la mañana a través de las ventanas.

5- Tener en cuenta, que, en España en los meses de verano, la fachada vertical norte de muchos edificios suele recibir más insolación que la sur.

Y el autor finalizaba “siendo así, ¿no debemos generalizar el blanco en las cubiertas urbanas?”


Yo pienso que porqué no, basta solo con mirar de qué color son las cubiertas y fachadas de los edificios tradicionales en zonas con mucha insolación como las costas mediterráneas y muchos países árabes.

Estos consejos como muchos otros que son siempre bienvenidos, deben ser siempre tenidos en cuenta por los Administradores de Fincas pero sobre todo cuando en las medidas de reforma a acordar por los propietarios de un edificio no se ha contado previamente con el asesoramiento de un técnico, y solo se cuenta con las propuestas de las empresas.

Hoy incluso se habla ya de cubiertas verdes, aislamiento vegetal todavía más eficiente térmicamente aunque el coste y complejidad de su mantenimiento lo mantenga por ahora a nivel de innovación experimental.

Y por último tampoco hay que dejar en el olvido otras medidas más individuales, como abrir puertas y ventanas las horas adecuadas y el tiempo necesario para ventilar las viviendas, o el uso del ventilador que da una impresión de descenso de temperatura de hasta un cinco por ciento, o limpiar periódicamente los filtros de aire de los aparatos de climatización. O puestos a gastar energía, elegir los aparatos de aire acondicionado con más eficiencia energética, recordando que “las siete clases de eficiencia se identifican por un código de colores y de letras que van desde el color verde y la letra A, los que menos consumen, hasta el color rojo y la letra G, que son los que más consumen”