domingo, 27 de junio de 2010

ZAPATERO A TUS ZAPATOS

En la Administración y gestión de los edificios, los responsables de la misma, en particular los Administradores de Fincas, estamos acostumbrados a encargarnos de tareas que no son realmente de nuestra competencia, o al menos no del todo, siempre en aras del abaratamiento del coste de la gestión para el propietario, y así además suele entenderlo este, considerando que los honorarios del profesional lo incluyen todo, con lo que sin querer a veces se cae por desconocimiento, en el error de no atender determinadas tareas con la calidad adecuada, lo que redunda finalmente en un encarecimiento real para el propietario sin que ninguna de las partes sea siquiera claramente consciente de ello.
Los Administradores y los propietarios de inmuebles, ya sea en propiedad horizontal –Comunidades de Propietarios o cualquier otro régimen de condominio- o en propiedad vertical –régimen de de alquiler o de aprovechamiento directo-, debemos aprender a contar en nuestra gestión del inmueble, con la colaboración continua y habitual de técnicos competentes – Arquitecto, Arquitecto Técnico (Aparejador), o Ingeniero-, según corresponda, al menos en las tareas de:
  • Inspección Técnica Inicial, recomendable tras la entrega del inmueble por el promotor,
  • Al hacerse cargo por primera vez de un edificio de segunda mano, tanto en el caso del Administrador de Fincas, como en el del nuevo propietario
  • Para la elaboración del Libro del Edificio si se carece de este, tanto si se está obligado como si no
  • Para la realización de informes sobre problemas arquitectónicos en los edificios.
  • Para la realización de informes periciales.
  • En la gestión de subvenciones públicas para la rehabilitación de edificios
  • Para el asesoramiento personal al administrador o a la propiedad en cuestiones de obras y mantenimientos, de selección de presupuestos, de tarifas eléctricas, de opciones en nuevos servicios, etc.
  • Para la asistencia a Juntas de propietarios y reuniones donde se trate la necesidad o la aprobación de obras de relevancia.
Y para ello ver la forma de hacer llegar a la conciencia de los propietarios de inmuebles, que esta colaboración que a priori puede parecer un incremento de costes, va a redundar necesariamente en una mejor gestión y mantenimiento de su patrimonio.

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